Gestión de deudas de Préstamos y Microcréditos - Abogados Barcelona - Bepify
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Prestamos personales y microcréditos

La Ley de Segunda Oportunidad está especialmente dirigida a familias, particulares, empresarios o autónomos que han solicitado préstamos personales, microcréditos y mini créditos, y que, por circunstancias particulares, se encuentran en la imposibilidad de atender las cuotas. Las causas de impago suelen ser normalmente un cambio en la situación laboral o profesional, una enfermedad sobrevenida, la aparición de gastos extraordinarios, etc. En la mayoría de los casos, todo ello lleva a un “círculo vicioso” del que el deudor no puede salir ya que los últimos préstamos o mini créditos son usados para atender los anteriores, y así hasta alcanzar situaciones insostenibles.

Los préstamos personales, microcréditos y minicréditos tienen como característica común el hecho de que un tercero -normalmente una entidad bancaria o crediticia- concede una cantidad de dinero o capital a otro con el compromiso de devolver esa cantidad en plazos periódicos y siempre aplicando el interés correspondiente.

Las diferencias entre ellos suelen estar en el importe y en la rapidez y exigencia para la concesión, aunque los tres tienen la misma naturaleza. El préstamo personal puede ser de importe más elevado que los microcréditos y minicréditos. Los microcréditos son un tipo de préstamos de pequeña cuantía y corta duración que se conceden habitualmente a personas con menos recursos, sin avales que están excluidas de la banca tradicional por no cumplir los requisitos que se exigen. Los microcréditos pueden llegar hasta los 3.000,00 euros y son de mayor cuantía que los minicréditos, que suelen ser inferiores a los 900,00 euros.

En los tres casos, la entidad prestataria no exige una garantía adicional para asegurarse el cobro de la deuda, pero el deudor respondía del cumplimiento de sus obligaciones -devolución del importe prestado y pago de intereses y comisiones bancarias- con todos sus bienes, presentes y futuros. Es en este punto en el que la Ley de la Segunda Oportunidad ha supuesto un importante avance.

Hasta la aprobación de la Ley, las personas no empresarias que no podían pagar sus deudas quedaban condenadas al“principio de responsabilidad patrimonial universal” por el cual se responde de las deudas con todos los bienes presentes y futuros. En consecuencia, a aquellos que no disponían de bienes suficientes para atender sus obligaciones, se les demandaba y ejecutaba “eternamente” para ir cubriendo esa deuda a cuenta gotas; sucedía, además, que el importe de la deuda originaria se veía aumentado con costas de abogado y procurador, intereses, etc. El deudor quedaba, pues, frustrado y desincentivado ante la “pelota” de deuda que debía satisfacer y que prácticamente nunca aminoraba.

Con la entrada en vigor de la Ley de Segunda Oportunidad, se posibilita que el deudor en situación de insolvencia devuelva el préstamo, microcrédito o mini crédito con lo que tenga, es decir, hasta donde alcance su patrimonio. Para que esto ocurra, el deudor debe adoptar una postura activa poniendo en marcha el procedimiento que regula la referida ley y someterse a los requisitos que se establecen.